El hombre que no inventó la Navidad

A Charles Dickens no le gustaba su padre, pero en 1843 tenía motivos para saber que había heredado rasgos de su carácter. Tras las penurias que le forzaron a trabajar a los 12 años pegando etiquetas en una fábrica de botes de betún o a vivir en direcciones y con anfitriones diversos, mientras sus padres […]