Fronteras de Escocia

by I.G.

Diferentes poblaciones se asentaron en lo que hoy conocemos como Escocia tras la última glaciación.

La expansión romana llegó en la provincia de Britania hasta una frontera natural en el norte, formada por las cuencas de las rías Forth, en el este, y Clyde, en el oeste.

El pasillo entre ambos estuarios era una tierrra pantanosa. La resistencia de los habitantes de lo que los romanos llamaron Caledonia, al norte de lo que hoy es la franja central de Escocia (incluye Edimburgo y Glasgow), llevó al emperador Antoninus Pius a renunciar al avance e iniciar la construcción de  un muro.  Veinte años después, Adriano tuvo que levantar otro más al sur.

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Wikimedia Commons

El muro de Adriano está hoy en Inglaterra, pero es la primera marca en la tierra que da entidad a una geografía singular, en la que estructuras de parentesco fueron fundiéndose primero en el reino de Alba y después en el de Escocia.

El historiador de la guerra Michael Howard escribe en La Invención de la Paz, sobre el fomento de la idea nacional en el siglo XIX como consecuencia de la expansión napoleónica, que no hay nada como la presencia de soldados extranjeros para fomentar la extensión entre los residentes de la conciencia de una nacionalidad común.

En el caso de Escocia, los invasores dejaron también tras su marcha el dibujo de una frontera.