El gran asedio de Gibraltar

by I.G.

La gente de la delegación de Gibraltar en Londres me suele invitar a la celebración de su Día Nacional. Los gibraltareños son gente hospitalaria y simpática y más de una vez alguno me ha señalado con buen humor un cuadro, camino de la recepción vespertina en el Gran Salón del Guildhall.

Es una estampa de gestualidad trágica y heroica, ‘La Derrota de las Baterías Flotantes en Gibraltar, 1783’. Dicen que es el cuadro de mayor tamaño que se expone en Londres, 3 x 7.6 metros, óleo sobre lienzo. En primer plano, el general George Elliot rodeado de su estado mayor y señalando hacia la bahía, donde arden los botes artilleros inventados por un ingeniero francés y padecen los hombres de la alianza hispano-gala que vivía con aquel desastre el último episodio de El Gran Asedio.

Los gibraltareños han creado en el Peñón un centro financiero y mantienen lazos especiales con la City de Londres. El Guildhall es la sede del primer gobierno municipal del viejo Londres. Ese Ayuntamiento independiente y riquísimo gestiona los asuntos municipales de la milla cuadrada, el corazón financiero de la capital británica.

Hace unos días fui invitado a visitar el Museo de Arte del Guildhall, que ha vivido una renovación radical, con nuevas salas en la que cuelgan obras ya conocidas y otras rescatadas de los fondos de la galería, que es anterior en existencia a la famosa Tate. Este museo de la City ha recibido múltiples donaciones y tiene recursos para encargar y comprar obra.

La colección de la época victoriana ha sido colgada ahora por Julia Dudkiewicz según áreas temáticas. Julia guió a un grupo de periodistas por la sala principal y fue tal nuestro deleite que pidimos más y la seguimos por todo el museo. En la planta baja están las ruinas restauradas del viejo anfiteatro romano. En otra sala se celebra el 120 aniversario del Puente de la Torre de Londres, con interpretaciones variadas de esa obra de ingeniería, emblemática de la capital británica.

Pero, en el fondo de las dos plantas, en un muro común construido para que pudiera colgarse lienzo de tal tamaño, permanece ese cuadro.

Singleton Copley, The Defeat of the Floating Batteries at Gibraltar, 1783. 3m x 7.6m, Oil on Canvas. (courtesy Guildhall Art Gallery, City of London Corporation)The Defeat of the Floating Batteries at Gibraltar, John Singleton Copley, 1783

 

Terminaba el siglo XVIII, que había comenzado con la cesión de Gibraltar a Reino Unido. Francia se entendía ahora con España ante el impulso marítimo británico. La alianza abrió otros frentes a la guerra que el naciente imperio tenía en su más grande colonia americana. España recuperó Menorca pero, en 1779, cuando se planeó el asedio definitivo a Gibraltar, debía correr el viento de Levante que trastorna el ánimo de los pobladores en la bahía de Algeciras.

Los cerca de diez mil habitantes del Peñón, entre militares y civiles, no morirían de hambre ni iban a rendirse si se permitía, como ocurrió en los cuatro años del supuesto bloqueo, que barcos británicos llegasen a aquellas aguas con suministros para los sitiados.

Se lanzó el ataque con las baterías flotantes en septiembre de 1783. La idea era mala y la coordinación con el resto de la artillería no fue mejor. La defensa dirigida por el gobernador de la colonia causó alegría en la City de Londres. Su consejo municipal se reunió con dos pintores para conmemorar la gesta y eligió el proyecto del americano John Singleton Copley.

Prometió que el suyo reconstruiría la batalla tras recabar testimonios personales. Cuando lo presentó- el Peñón en el fondo, el rescate compasivo de marinos españoles como motivo central- los generales le dijeron que una porra; tenían que salir ellos y con el mayor parecido a su fisonomía que sus pinceles supieran. Antes de entregarlo, Copley lo expuso al público en una carpa, en Green Park, cobrando un chelín por la entrada.

Se colgó primero en el salón del consejo municipal. Traslados, evacuaciones y conservaciones se sucedieron hasta que, en 1999, se reconstruyó el Museo de Arte del Guildhall con un muro de tamaño suficiente para colgarlo. Ahora se ha renovado enteramente el museo, pero ha dejado allí este cuadro, que como arte no dice gran cosa, pero que tiene historia.

Si están en Londres, no dejen de visitar este museo que contiene variadas joyas.

 

La Ghirlandata, Dante Gabriel Rossetti, 1873

La Ghirlandata, Dante Gabriel Rossetti, 1873

 

James Tissot, The Last Evening, 1873, oil on canvas (courtesy Guildhall Art Gallery, City of London Corporation)

The Last Evening, James Tissot, 1873

 

Clytemnenstra, John Collier, 1882

Clytemnenstra, John Collier, 1882

 

La publicación de las imágenes ha sido cedida por Guildhall Art Gallery, propietaria de su copyright.